lunes, 22 de octubre de 2007

Cuentaselo a Walo

Estaba parado en la esquina entre la quinta y la diecisiete calle de la zona uno, había dejado a una traida cambiándose en el motel y salí corriendo porque tenía otro trance ahí por la Bolivar. Tenía que llegar a tiempo. De pronto tres tipos más altos y un poco más fornidos que yo, me roderon y me pidieron el reloj y el dinero. Uno de ellos me puso un cuchillo en el estómago y otro me agarró del cuello. Lo primero que hice fue repasar mentalmente el lugar en el que llevaba el dinero, mis papeles y las llaves de la casa. Cada cosa estaba en diferente bolsa, así que inmediatamente miré hacia abajo con dirección a la bolsa en donde llevaba mi cédula. Me dijeron que sacara de ahí el dinero, pero los había engañado, cuando saqué la cédula, se enojaron, en ese instante el que me tenía el cuchillo encima volteó a ver a su jefe y yo aproveché para empujarlo hacia atrás; el de la derecha salió despedido con la fuerza del golpe y luego lancé la primera patada en la cara del malhechor, hasta que lo ví comenzar a sangrar. El tercero sacó un cuchillo de su cintura y quiso atacarme, pero lo recibí de un certero golpe en el pecho, así lo mantuve a distancia. Me fui encima del que sangraba y le pegué dos golpes en el estómago, dos más en cada pómulo, mientras el segundo, que ya regresaba por más, me quiso dar una patada, pero lo receté un morongazo tan fuerte que cayó a media calle, un bus que íba pasando me lo regresó confuerza y lo devolví a la calle de otra patada. Con los tres delincuentes en el suelo, un señor me alcanzó un lazo grueso, de los que sirven para amarrar los nylons en las carretas de chicleros y reventándolo con fuerza lo hice en tres partes, procedí a amarrarlos y a entregarlos a las autoridades. Ellos confesaron en la Comisaría y ahora están arrepentidos y pagando su delito en el Centro Penitenciario.

Waldemar "Jackie" Chen.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Con mano dura estaremos mejor

Comandante "TITO"

Ana dijo...

Ja!