Parece que mi carrera como experto en seguridad está llegando a su fin, no es por falta de trabajo, en estos tiempos hay hasta de sobra; lo que pasa es que me estoy cansando de esos ricos excéntricos, cada vez piden cosas más raras.
Hace casi un año me contactaron para un proyecto, me citaron en un lugar público. Sin darme mayores detalles sobre la identidad del cliente, y firmado el acuerdo de confidencialidad, dijeron que la idea era recoger al único pasajero de un jet privado; el hombre llegaría las 5:00 a.m., en fecha que me revelarían después, al hangar de la fuerza aérea; ahí debería ser recibido por el grupo de choque, unos tipos entrenados para repeler cualquier ataque, ellos lo escoltarían hacia la casa que se tenía que habilitar para hospedarlo. Mi trabajo consistiría en coordinar todo, incluso acondicionar la mansión para que el cliente se sintiera cómodo y seguro.
Desde ese día he estado instalando el equipo de seguridad: cámaras, micrófonos, sensores de movimiento, detectores de metales, lo usual; eso sí, todo de alta tecnología. La cosa empezó a complicarse cuando requirieron que me hiciera cargo de comprar muebles y todo lo demás para hacer confortable el lugar. Hice mal gesto y a punto estuve de mencionar que no soy diseñador, pero la cifra en el cheque que extendieron como anticipo era para convencer a cualquiera; además en este trabajo no se hacen preguntas.
La casa está ubicada en el centro de un bosque de veinte manzanas, es enorme, pero se ve pequeña en la inmensidad del terreno; tiene gimnasio, sala de estar, invernadero, casa de huéspedes y un ambiente grande en donde será instalada una clínica. Lo sé porque en la lista de cosas que debo comprar aparece gran cantidad de equipo médico y hospitalario; que servirá también para colocar en todos los dormitorios.
Fuera del disgusto que me causó tener que comprar el mobiliario (aunque al final no fue tan pesado, porque siempre tuve a la disposición el jet, pues hubo que comprar todo en el extranjero), y la compra de provisiones para alimentar a un batallón durante al menos dos años, pensé que las excentricidades eran pocas; sin embargo, cuando ya todo el equipo médico estaba instalado, llegó un pedido especial, una cosa rara, hecha de vidrio transparente, parece una bóveda o un ataúd, al que conectaron los tubos que salían de la pared, tiene un temporizador que lo sella herméticamente.
Finalmente, cuando todo estuvo listo, y mi trabajo había concluido, llevaron a un chef y a una señora que será el ama de llaves; revisaron las provisiones que compré, hicieron un gesto afirmativo con la cabeza, luego se instalaron en la casa de huéspedes.
Se supone que voy a ser el jefe de seguridad y que debo vivir también en la casa de huéspedes; aún no me decido, me gusta ser independiente, pero es mucho dinero, así que hay que considerarlo.
La gente que me contactó está feliz con mis servicios, hace poco atendí a una rubia famosa, cantante ella; vino a ver a unos niños huérfanos que quería adoptar; le enseñaron como media docena, al parecer no le gustaron, porque estuvo un par de días y se fue; es que tuvieron el mal tino de llevarle niños de piel blanca y ella dijo que los prefería de piel oscura
Desde ayer no hay nada que hacer, me la he pasado viendo televisión, pero con el sistema satelital que se instaló sólo se ven los canales estadounidenses, que no han parado de transmitir la noticia de la muerte de Michael Jackson; a mí nunca me gustó la música de ese chavo, además me cae mal y no lo soporto por renegado; así que mejor apagué la tele; entonces empecé a aburrirme; unas horas habían pasado cuando sonó mi celular: el cliente llega mañana.
Al otro día el itinerario se cumplió sin fallas, mi equipo recibió al pasajero, yo los esperé en la mansión.
Cuando llegaron pasaron de una vez hacia el dormitorio principal, me levanté rápido; sólo alcancé a ver la silueta de una figura esbelta, de pelo lacio, nariz recta, pómulos saltones y hoyuelo en la barbilla, que se metía al ataúd de cristal.
Recordé las noticias del día anterior, me restregué los ojos, moví la cabeza en señal negativa. No puede ser, a ese cerote si que no lo soporto, dije en voz alta; como todos estaban terminando de acomodarlo, aproveché para dar la vuelta y me fui. Que se busquen otro jefe de seguridad, esto ya es el colmo, pensé mientras me alejaba.
Daniel Oceano
lunes 13 de julio de 2009
jueves 9 de julio de 2009
De la serie negocios fabulosos -4-
—¿Y ese su gallo?
—Lo compré.
—No me diga que se lo va a comer en caldo.
—Para nada, lo quiero para otra cosa, un negocio que me hará millonario.
—¿Peleas de gallos?
—No, eso es cruel, venga le muestro.
—¡Ulugrún! Si son un chingo de gallos los que tiene.
—Pero ya se han muerto varios, no aguantaron.
—¿Qué les hizo pues?
—Los alimenté y se murieron
—¿A saber qué les dio de comer?
—Granitos de oro
—¿Cómo así?
—Mire, yo no pierdo nada, los gallos comen granos de oro, hasta ahora todos se han muerto; eso sí, los granos quedan enteros en la panza del animal. Le digo algo, si alguno sobrevive, ya verá como después tendré la gallina de los huevos de oro.
El gallo Claudio
—Lo compré.
—No me diga que se lo va a comer en caldo.
—Para nada, lo quiero para otra cosa, un negocio que me hará millonario.
—¿Peleas de gallos?
—No, eso es cruel, venga le muestro.
—¡Ulugrún! Si son un chingo de gallos los que tiene.
—Pero ya se han muerto varios, no aguantaron.
—¿Qué les hizo pues?
—Los alimenté y se murieron
—¿A saber qué les dio de comer?
—Granitos de oro
—¿Cómo así?
—Mire, yo no pierdo nada, los gallos comen granos de oro, hasta ahora todos se han muerto; eso sí, los granos quedan enteros en la panza del animal. Le digo algo, si alguno sobrevive, ya verá como después tendré la gallina de los huevos de oro.
El gallo Claudio
martes 7 de julio de 2009
Comedor Mi Verapaz.Ensayo antropológico/económico. La pintura como método para modificar la conducta humana y herramienta para incrementar las ventas.
Un lugar curioso en el centro histórico. Pinchen abajito si quieren enterarse de qué se trata.
http://johanbush.blogspot.com/
Salú pue.
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Salú pue.
viernes 3 de julio de 2009
De la serie negocios fabulosos -3-
—No me diga que las cosas van mal.
—Muy mal usted, esto de construir castillos en el aire va de mal en peor.
—¿Por qué será?
—La gente quiere cosas palpables: amueblados de cedro y caoba, refrigeradores, televisores, y los castillos en el aire no aguantan con tanto mobiliario.
—Es cierto, antes la gente aspiraba a tener un castillo lleno de ilusiones, ahora ya no se conforman.
—Pero a esas casitas que venden tampoco les caben muchas cosas, además no están dispuestos a pagar más.
—Si, pero entonces viene alguien que fabrica muebles en miniatura, estufas chiquitas, mesitas, cositas así, todo se acomoda al tamañito.
—¿No me diga que usted le entra a eso?
—No, eso es muy difícil, estuve tentado a hacer casitas de muñecas, pero no funcionó
—¿Y eso?
—Lo que pasa es que las mujeres ya no quieren vivir de fantasías, ahora quieren castillos completos, tangibles; nadie quiere imaginar nada.
—¿Y su hijo?
—Ese fue más listo, hasta le puede dar algunas clases.
—¿Le va bien, entonces?
—No quiero presumirle, pero le cuento que la próxima semana me llevará a ver uno de los castillos de Ludovico; está en venta y queremos comprarlo, para mi las cosas tienen que ser tangibles.
—¡A púchica! Quiere decir que le va de maravilla, ¿qué hace pues?
—Se dedica a la construcción.
—¿No me diga?
—Sí, construye castillos, mansiones, edificios, hasta ciudades enteras; lo bueno es que hace réplicas de diseños ya existentes; su modelo más vendido es el del Castillo de Versalles; aunque a mí me gusta más el de Baviera.
—¿En dónde los construye? ¿En carretera a El Salvador?
—No’mbre, en su casa, en la computadora, le entró a la realidad virtual, todo cabe en un disco duro; rápido se hizo millonario.
—Suertudo.
—Usted no se desespere, tarde o temprano alguien le comprará sus castillos en el aire.
Bob el constructor
—Muy mal usted, esto de construir castillos en el aire va de mal en peor.
—¿Por qué será?
—La gente quiere cosas palpables: amueblados de cedro y caoba, refrigeradores, televisores, y los castillos en el aire no aguantan con tanto mobiliario.
—Es cierto, antes la gente aspiraba a tener un castillo lleno de ilusiones, ahora ya no se conforman.
—Pero a esas casitas que venden tampoco les caben muchas cosas, además no están dispuestos a pagar más.
—Si, pero entonces viene alguien que fabrica muebles en miniatura, estufas chiquitas, mesitas, cositas así, todo se acomoda al tamañito.
—¿No me diga que usted le entra a eso?
—No, eso es muy difícil, estuve tentado a hacer casitas de muñecas, pero no funcionó
—¿Y eso?
—Lo que pasa es que las mujeres ya no quieren vivir de fantasías, ahora quieren castillos completos, tangibles; nadie quiere imaginar nada.
—¿Y su hijo?
—Ese fue más listo, hasta le puede dar algunas clases.
—¿Le va bien, entonces?
—No quiero presumirle, pero le cuento que la próxima semana me llevará a ver uno de los castillos de Ludovico; está en venta y queremos comprarlo, para mi las cosas tienen que ser tangibles.
—¡A púchica! Quiere decir que le va de maravilla, ¿qué hace pues?
—Se dedica a la construcción.
—¿No me diga?
—Sí, construye castillos, mansiones, edificios, hasta ciudades enteras; lo bueno es que hace réplicas de diseños ya existentes; su modelo más vendido es el del Castillo de Versalles; aunque a mí me gusta más el de Baviera.
—¿En dónde los construye? ¿En carretera a El Salvador?
—No’mbre, en su casa, en la computadora, le entró a la realidad virtual, todo cabe en un disco duro; rápido se hizo millonario.
—Suertudo.
—Usted no se desespere, tarde o temprano alguien le comprará sus castillos en el aire.
Bob el constructor
lunes 29 de junio de 2009
De la serie negocios fabulosos -2-
—¿Y los suyos no eran gatos pues?
—Son gatos
—No puede ser, yo les veo forma de...
—Liebres, dígalo con toda libertad, no se preocupe.
—Sí, esa impresión me dio, parecen liebres.
—Es que ya me cansé, no estoy dispuesto a que otros me engañen.
—¿Quiere decir que ahora le toca a usted?
—No, lo mío es algo que he estado pensando desde hace mucho, pero no estoy seguro si tendrá éxito.
—Le digo algo, dar gato por liebre siempre ha resultado buen negocio, pero el asunto no es tan literal.
—Ahí es donde me entra la duda, porque darles forma de liebre no es difícil; el problema es que yo nunca he sido buen comerciante; entonces me encariño con ellos y luego ya no me dan ganas de venderlos.
—Ya veo.
—La cosa es que a mí lo que me gustan son los gatos, y ahora tengo liebres.
Hello Kitty
—Son gatos
—No puede ser, yo les veo forma de...
—Liebres, dígalo con toda libertad, no se preocupe.
—Sí, esa impresión me dio, parecen liebres.
—Es que ya me cansé, no estoy dispuesto a que otros me engañen.
—¿Quiere decir que ahora le toca a usted?
—No, lo mío es algo que he estado pensando desde hace mucho, pero no estoy seguro si tendrá éxito.
—Le digo algo, dar gato por liebre siempre ha resultado buen negocio, pero el asunto no es tan literal.
—Ahí es donde me entra la duda, porque darles forma de liebre no es difícil; el problema es que yo nunca he sido buen comerciante; entonces me encariño con ellos y luego ya no me dan ganas de venderlos.
—Ya veo.
—La cosa es que a mí lo que me gustan son los gatos, y ahora tengo liebres.
Hello Kitty
viernes 26 de junio de 2009
Nunca quise bailar como Michael Jackson
Se murió el rey del pop, y como todo mundo habla del rollo, me dieron ganas de compartirles esta anécdota, a ver si la leen pue.
http://johanbush.blogspot.com/
Salú pue.
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Salú pue.
jueves 25 de junio de 2009
Temporada de huracanes
Llueve grueso maestros, les comparto algo al respecto, pinchen en el link de abajo, por vida suya.
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Salú pue.
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martes 23 de junio de 2009
De la serie negocios fabulosos -1-
—¿Cómo le va con la cría de cuervos?
—Pues no muy bien, la semana pasada tuve algunos problemas, me costó mucho convencer a la gente de las nuevas habilidades de la parvada.
—¿Qué? ¿le hizo modificaciones?
—Fíjese que sí, con un proceso de selección he logrado criar cuervos que después de sacar los ojos se convierten en lazarillos.
—¿Cómo así?
—Es sencillo, el cuervo se dedica a acompañar al cliente cuando ya no se puede valer por sí mismo; después de sacarle los ojos.
—Que interesante, así que se vuelve un ave útil.
—La verdad que si, eso de la sacada de ojos siempre ha dado resultado, se acuerda de aquel don Jerónimo, él se transformó sustancialmente luego de quedarse sin ojos; siempre viene bien un cambio de óptica, una forma diferente de ver la vida; hablando en sentido figurado, claro está.
—Entonces el negocio funciona.
—Como le digo, no mucho, la gente desconfía de los cuervos lazarillos, asumen que luego atacarán a otra persona, no me creen que están entrenados para hacerlo una sola vez.
—Mire usted, ejem, digo oiga...
—No se preocupe, son los riesgos del negocio de la cría de cuervos.
Chepe Cuervo
—Pues no muy bien, la semana pasada tuve algunos problemas, me costó mucho convencer a la gente de las nuevas habilidades de la parvada.
—¿Qué? ¿le hizo modificaciones?
—Fíjese que sí, con un proceso de selección he logrado criar cuervos que después de sacar los ojos se convierten en lazarillos.
—¿Cómo así?
—Es sencillo, el cuervo se dedica a acompañar al cliente cuando ya no se puede valer por sí mismo; después de sacarle los ojos.
—Que interesante, así que se vuelve un ave útil.
—La verdad que si, eso de la sacada de ojos siempre ha dado resultado, se acuerda de aquel don Jerónimo, él se transformó sustancialmente luego de quedarse sin ojos; siempre viene bien un cambio de óptica, una forma diferente de ver la vida; hablando en sentido figurado, claro está.
—Entonces el negocio funciona.
—Como le digo, no mucho, la gente desconfía de los cuervos lazarillos, asumen que luego atacarán a otra persona, no me creen que están entrenados para hacerlo una sola vez.
—Mire usted, ejem, digo oiga...
—No se preocupe, son los riesgos del negocio de la cría de cuervos.
Chepe Cuervo
viernes 19 de junio de 2009
Yo, raro
Hay cosas que son raras; les invito a que lean, pinchen en el link de aquí abajito.
http://johanbush.blogspot.com/
Salú pue.
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Salú pue.
martes 16 de junio de 2009
Salmos pajeros IV
XI
El rey se alegra en tu poder
es lógico
él lo tiene todo
aun en tiempo de crisis
confía en ti
Ni siquiera necesita un reino
ni hornos de fuego
menos que destruyas la tierra por causa de sus enemigos
Así lo ha dicho
con el arma en la mano
sólo te pide que no los pongas en fuga
déjalos a su alcance
Entonces cantará y alabará tu poderío
XII
No me puedo quejar
por eso no pregunto ¿por qué me has desamparado?
nunca he estado en la boca del león
ni he sido amenazado por cuernos de búfalo
pero no pidas que te lo agradezca
ya sé que te atribuyes logros ajenos
lo mío ha sido que nunca trabajé en un circo —o en un zoológico—
reconozco que comerán los humildes
los que tengan paciencia
y aguanten la fila del comedor solidario
Pero eres justo —tú que infundes aliento al pito del árbitro de fútbol—
por eso te alaban los poderosos
ellos arrebatan y luego te agradecen
XIII
Nada me faltará
mientras haya trabajo y gane el sustento
Descansaré en lugares delicados
si el límite de la tarjeta de crédito lo permite
Reposaré junto al agua
así lo he decidido porque no puedo nadar
Confortará mi alma
quiero pensar que tengo una
No andaré por valles de muerte
debo evitar los cementerios
Aderezas mesa delante de mí
más te vale
de lo contrario olvidate de la propina
Y en mi casa moraré por largos años
mientras pueda pagar la hipoteca
Jonas Ungido
El rey se alegra en tu poder
es lógico
él lo tiene todo
aun en tiempo de crisis
confía en ti
Ni siquiera necesita un reino
ni hornos de fuego
menos que destruyas la tierra por causa de sus enemigos
Así lo ha dicho
con el arma en la mano
sólo te pide que no los pongas en fuga
déjalos a su alcance
Entonces cantará y alabará tu poderío
XII
No me puedo quejar
por eso no pregunto ¿por qué me has desamparado?
nunca he estado en la boca del león
ni he sido amenazado por cuernos de búfalo
pero no pidas que te lo agradezca
ya sé que te atribuyes logros ajenos
lo mío ha sido que nunca trabajé en un circo —o en un zoológico—
reconozco que comerán los humildes
los que tengan paciencia
y aguanten la fila del comedor solidario
Pero eres justo —tú que infundes aliento al pito del árbitro de fútbol—
por eso te alaban los poderosos
ellos arrebatan y luego te agradecen
XIII
Nada me faltará
mientras haya trabajo y gane el sustento
Descansaré en lugares delicados
si el límite de la tarjeta de crédito lo permite
Reposaré junto al agua
así lo he decidido porque no puedo nadar
Confortará mi alma
quiero pensar que tengo una
No andaré por valles de muerte
debo evitar los cementerios
Aderezas mesa delante de mí
más te vale
de lo contrario olvidate de la propina
Y en mi casa moraré por largos años
mientras pueda pagar la hipoteca
Jonas Ungido
jueves 11 de junio de 2009
De la serie el escritor se pone fantástico -2-
Aquella mañana frente a los albañiles que construían casas de caña brava y lodo, en ese pueblecito olvidado de Dios (en donde nací), ya saben que él es muy olvidadizo, por eso quizá hay tanta hambre y mortandad en la tierra, yo creo en él, aunque me da la impresión que no tiene tanto tiempo como todo mundo supone, porque es evidente que hay cosas que se le escapan de control, prueba de ello son las mujeres vírgenes que ascienden al cielo, está claro que lo hacen sin su consentimiento.
Ese día supe que sus ancestros, los de los albañiles, no los suyos estimado lector, habían construido una ciudad que nadie recuerda, yo tampoco la recuerdo, pero su nombre siempre me sonó como a serpiente, algo así como anaconda, pero en masculino.
No fue un cuento de mi abuelo, ni la tradición oral, yo lo inventé todo, partiendo, primero de los albañiles y segundo de mi haraganería.
Verán, yo siempre quise ser escritor, desde pequeñito, aun cuando no sabía leer ni escribir; ya saben que a uno le da por rayar paredes y esas cosas. El asunto es que cuando me enteré que para escribir una novela era necesario hacer investigaciones profundas; incluso algunos escritores se enorgullecían de haber trabajado hasta diez años en una, entonces dije: eso no va conmigo, mejor invento cosas, así fue como nació el realismo mágico; así y después de leer algunos textos de Miguel Ángel, pero yo no le plagié nada, él decía eso porque a mi no me gustaba su poesía.
El título fue lo más sencillo, resulta que por aquellos días mi abuela Soledad cumplió cien años, yo quería escribirle algo como homenaje, aunque mi haraganería pudo más; después de pensarlo un poco empecé; por suerte encontré una vieja máquina, la que luego se convertiría en mi fiel compañera de vida, hasta llegué a rescatarla de un incendio; la cosa es que no pude redactar una sola línea para mi abuela, a cambio me salió la novelita que todos conocen.
Terminó aquí, también me agota esto de ponerme fantástico, aunque creo que debería ser fantasioso, que sé yo.
Gadiel Gatío Martes
Ese día supe que sus ancestros, los de los albañiles, no los suyos estimado lector, habían construido una ciudad que nadie recuerda, yo tampoco la recuerdo, pero su nombre siempre me sonó como a serpiente, algo así como anaconda, pero en masculino.
No fue un cuento de mi abuelo, ni la tradición oral, yo lo inventé todo, partiendo, primero de los albañiles y segundo de mi haraganería.
Verán, yo siempre quise ser escritor, desde pequeñito, aun cuando no sabía leer ni escribir; ya saben que a uno le da por rayar paredes y esas cosas. El asunto es que cuando me enteré que para escribir una novela era necesario hacer investigaciones profundas; incluso algunos escritores se enorgullecían de haber trabajado hasta diez años en una, entonces dije: eso no va conmigo, mejor invento cosas, así fue como nació el realismo mágico; así y después de leer algunos textos de Miguel Ángel, pero yo no le plagié nada, él decía eso porque a mi no me gustaba su poesía.
El título fue lo más sencillo, resulta que por aquellos días mi abuela Soledad cumplió cien años, yo quería escribirle algo como homenaje, aunque mi haraganería pudo más; después de pensarlo un poco empecé; por suerte encontré una vieja máquina, la que luego se convertiría en mi fiel compañera de vida, hasta llegué a rescatarla de un incendio; la cosa es que no pude redactar una sola línea para mi abuela, a cambio me salió la novelita que todos conocen.
Terminó aquí, también me agota esto de ponerme fantástico, aunque creo que debería ser fantasioso, que sé yo.
Gadiel Gatío Martes
lunes 8 de junio de 2009
Extranjeros de color, gente blanca que se da color, las antiguas religiones, la marea blanca, y la situación que sigue igual.
Les cuento una anécdota simpática, pinchen en el link de abajo; por vida suya.
http://johanbush.blogspot.com/
Salú pue.
http://johanbush.blogspot.com/
Salú pue.
jueves 4 de junio de 2009
De la serie diálogos incongruentes VIII
—Mire usté, ¿ya vio que no pasó nada con el video?
—Si usté, y eso que todo mundo lo vio.
—¿Será una conspiración usté?
—Pues hay mucha tela que cortar usté.
—Ya va usté metiendo su rollo, como es sastre.
—Un desastre es todo esto usté.
—No hombre usté, ya todo se va calmando.
—De plano fue porque la gente se puso a protestar usté.
—Mire usté, pero dicen que a esa gente la pagan.
—A unos dicen que si les pagan usté, pero los otros no lo hacen por el pisto.
—Así está la cosa usté, dicen que ahora es cool protestar.
—Pero se junta bastante gente usté.
—Ni modo que no, si muchos hasta llevan sus guardaespaldas usté.
—Pero mire usté, la posición oficial es otra.
—Ya va usté con su rollo vulgar, como tan malpensado que es.
—Malpensadote baa usté, pero ni crea, ya ni se puede tener pensamientos propios.
—Por lo del tuiti ese que metieron preso dice usté.
—No usté, lo digo porque a mí ya no me da la shola.
—Pero mire pues, ¿usté piensa que van a atrapar a los responsables?
—Pues si no lo hacen serán unos irresponsables usté.
—Yo ya perdí la esperanza usté.
—No hombre, no es para tanto usté, la esperanza es lo último que muere.
—Eso decía todo mundo y ve usté que se murió antes que la mamá.
—Ah, pero eso es otro rollo usté.
—Pero sirve de ejemplo usté.
—Ni modo que no usté, a ver con que nos salen ahora.
—Se necesita algo nuevo usté, ya vio que el video ya pasó de moda.
—Los suicidios, mire usté que tantos que se han tirado del puente.
—Quizá también eso sea una conspiración usté, ya no se puede, se lo digo.
—Yo aquí me bajo usté, a’i nos vemos pues.
Mario Ustepiñan
—Si usté, y eso que todo mundo lo vio.
—¿Será una conspiración usté?
—Pues hay mucha tela que cortar usté.
—Ya va usté metiendo su rollo, como es sastre.
—Un desastre es todo esto usté.
—No hombre usté, ya todo se va calmando.
—De plano fue porque la gente se puso a protestar usté.
—Mire usté, pero dicen que a esa gente la pagan.
—A unos dicen que si les pagan usté, pero los otros no lo hacen por el pisto.
—Así está la cosa usté, dicen que ahora es cool protestar.
—Pero se junta bastante gente usté.
—Ni modo que no, si muchos hasta llevan sus guardaespaldas usté.
—Pero mire usté, la posición oficial es otra.
—Ya va usté con su rollo vulgar, como tan malpensado que es.
—Malpensadote baa usté, pero ni crea, ya ni se puede tener pensamientos propios.
—Por lo del tuiti ese que metieron preso dice usté.
—No usté, lo digo porque a mí ya no me da la shola.
—Pero mire pues, ¿usté piensa que van a atrapar a los responsables?
—Pues si no lo hacen serán unos irresponsables usté.
—Yo ya perdí la esperanza usté.
—No hombre, no es para tanto usté, la esperanza es lo último que muere.
—Eso decía todo mundo y ve usté que se murió antes que la mamá.
—Ah, pero eso es otro rollo usté.
—Pero sirve de ejemplo usté.
—Ni modo que no usté, a ver con que nos salen ahora.
—Se necesita algo nuevo usté, ya vio que el video ya pasó de moda.
—Los suicidios, mire usté que tantos que se han tirado del puente.
—Quizá también eso sea una conspiración usté, ya no se puede, se lo digo.
—Yo aquí me bajo usté, a’i nos vemos pues.
Mario Ustepiñan
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