jueves, 12 de agosto de 2010

Los niños de Caracas —11—

El gringo jaló una silla y se sentó. Vestía una gabardina, como las que usan los detectives en las viejas películas de detectives. Se aclaró la garganta y antes de hablar se metió la mano a la bolsa interior del impermeable, como buscando algo, luego dijo, en perfecto español.

—Cariño, creo que necesitas algo más fuerte que el té.

De su chaqueta, sacó uno esos frasquitos de metal y vertió un poco en el té de ambos, y un poco más en su vaso. Después inició un raro monólogo.

—Estoy harto de la lluvia, de la ceniza, de los derrumbes en las carreteras, de los agujeros que se abren de forma espontánea. Ya se sabe cuál es la causa, obtenemos pruebas todo el tiempo, lo informamos a nuestros superiores, pero ellos solo mueven la cabeza, sin decir nada, y nos mandan a otra misión. Estos paisitos son pintorescos, pero un mes consecutivo aquí ya es insoportable. Fucking rain, fucking country, si tan solo escucharan lo que se dice, sus presidentes deberían hacerle caso a Chávez, quizá así harían que detuvieran, de una vez por todas, esos experimentos HAARP.

Entre trago y trago, estuvo hablando como media hora, sin permitir que le dijéramos algo; mi Watson se había quedado dormida, yo estaba cansado, sin ganas de interrumpir al gringo, por lo que habló sin parar. Pensé que solo era un fulano paranoide, porque mencionó varias de las más famosas teorías de conspiración que existen, aunque siempre volvía a hacer énfasis en el rollo HAARP. Finalmente se quedó callado, permaneció sentado unos cinco minutos más y luego se fue.

Mucho de lo que dijo no tenía sentido, al menos eso pensé mientras lo escuchaba; pero ya en la habitación, recostado, después de tomar un baño caliente, al tiempo que cuidaba el sueño de mi Watson, saqué la grabadora, porque tuve el cuidado de grabar lo que el gringo dijo, y escuché todo de nuevo.

Con la mente despejada, lo primero que hice fue darme cuenta de que el gringo era igual a Mel Gibson, por eso su cara me había parecido conocida, era claro que no era él, ¿o sí? El caso es que, después de escuchar unas tres veces la grabación, sus palabras empezaron a tener sentido. Eso es, pensé, ahora tengo la información que hacía falta para llegar a algo concreto; entonces dije en voz alta:

—Voy a resolver esto de una vez por todas.

Continuará

Danilo Brownie

7 comentarios:

Ananda Nilayán dijo...

Jajajaja, no hay duda, esta micronovela por entregas es toda una paja mental.
Me tienes enganchada.

Un besito.

Quimera dijo...

Aunque debiera odiarte por mantenerme en ascuas... Escribí algo para todos aquellos bloggers que me han atrapado con sus escritos... Espero sea de tu agrado!

http://loscuentosdeunaamiga.blogspot.com/2010/08/delirio

Quimera dijo...

Creo que el link está roto Johan...
Es la última entrada del blog

Amidaweb dijo...

Excelente relato, estoy deseando de escuchar el resto...


Amidaweb
Empresa de diseño web y programacion.
(Palma de Mallorca)

http://www.amidaweb.com/
http://www.amidaweb.com/blog/home/

Miss Trudy dijo...

Bueno pues, a resolverlo que he estado siguiendo esta narracion y quiero ver que pasa! Abrazos, amigo.

carlos de la parra dijo...

Vamos bien maestro,si no es molestia,al principio puede suprimir la doble mención de la palabra detective, ya vé que la errata a todos nos sucede.
Buenísimo el relato. Me apunto a seguirlo.

Johan Bush Walls dijo...

Ananda: Maestra, gracias por la paciencia para darle seguimiento a esta paja.

Quimera: Muy lindo gesto de su parte maestra. Ya fui a leer el texto y hace que sienta abrumado.

Y gracias por leer.

Amidaweb: Me alegro que le haya gustado, gracias por pasar.


Miss Trudy: No se me desespere maestra, que si aguanta hasta el final soy capaz de escribirle un cuento pajero en agradecimiento.

Carlos: Fíjese maestro que la doble mención de la palabra detective, al principio, es a propósito; espero que la perdone, por esta vez. Y gracias por pasar a leer.

Salú pue.