lunes, 13 de abril de 2009

Lo que vas a hacer, hazlo pronto

Era como la décima vez que le preguntaba si estaba seguro, me parecía que el plan tenía más defectos que virtudes. El maestro; sin embargo, decía que era la única forma, solo así habrían de cumplirse las profecías.

Él y yo acordamos que el plan sería secreto, nadie del equipo tenía que enterarse, ni siquiera los más cercanos. Noche tras noche me explicaba las razones, me mostraba el escenario, cada vez más catastrófico; decía que la gente no sería capaz de levantarse, a menos que creyera en algo más allá de sus posibilidades, algo que les proporcione fe y esperanza.

Cuando hablamos del dinero de inmediato pensé en quedármelo, mi vida no había sido buena, aun así yo no tenía derecho a usarlo, pero a mis hijos les serviría.

Pensé que su vocación de mártir no era tan fuerte, aunque parecía dispuesto a hacerlo.

Mientras recordaba nuestra infancia, los años que pasamos juntos, él insistía en lo adecuado de un final así; aunque ese sería el inicio.

Nos vimos esa mañana, revisamos los últimos detalles, nos pusimos de acuerdo. El teléfono sonó a la hora pactada: Boston, irónico lugar, pausa, lo que vas a hacer, hazlo pronto.

Subí al avión, puse en marcha el plan que, en teoría, terminaría entregándolo, él sería considerado un mártir, yo el hombre que lo entregó, un traidor.

Demasiado tarde me di cuenta de la trampa, los hombres a mi cargo tenían otras instrucciones; no les fue difícil secuestrar la aeronave, minutos después escuchaba que un avión se había estrellado contra una de las torres; alcancé a ver a la gente, mientras el segundo avión, en el que yo iba, embestía la otra torre, y todo terminaba en un fogonazo.

No lo recuerdan como un héroe, pero fue astuto, salvó el negocio de la familia. Yo morí en el atentado. George me buscó, era parte de su plan, sabiendo que jamás iba a encontrarme.

Osama

8 comentarios:

Alejandro Ramírez dijo...

Bien, ese narrador-fantasma lo hace bastante bien.

Un saludo,

http://cuentominicuento.blogspot.com/

Parsimonia dijo...

Parece que queda tan lejana la catástrofe del 11-S, a pesar de lo terrible.
Bin Laden no sería tan idiota de subir a un avión para morir como un mártir. Está demasiado occidentalizado y sabe que el harén de vírgenes postmortem es mentira, aunque diga otra cosa.
Para eso están los desgraciados, pobres, analfabetizados y pseudocoranizados de los pequeños hombres del Islam.
Besos.

Martín dijo...

Vaya, vaya... la teoria de la conspiración llevada a cuento, muy interesante. Saludos

X dijo...

No sé si he entendido cuál pensaba él que era el plan. :S

Tal vez Osama fuera un patriota (yanki, me refiero), el mayor de todos, dispuesto a sacrificar no ya su vida, sino incluso su memoria, por un bien mayor. Pero nunca nos enteraremos, maestro, ya sabes que la historia la escribe quien la escribe. :)

PROSÓDICA dijo...

:) buena tu versión a lo Judas!. Me llegas Johan, siempre pensás más allá... sí, yo también creo que fue plan de los gringos.

Muchos Abrazos.

Esteban Dublín dijo...

Por un momento imaginé a Judas Iscariote en una era moderna, eso me entusiasmaba. Pero ya la imagen de Bin Laden me molestó porque me remite a un lugar común.

Nancy dijo...

Menuda fusión de Judas y Bin Laden, don Johan.

Johan Bush Walls dijo...

Alejandro: No era fantasma, las circunstancias lo convirtieron en uno, pero narró los eventos.

Parsimonia: Buen argumento maestra, hay mucho de razón, claro que la vida real ha demostrado que muchas cosas incoherentes son posibles, yo mismo he llegado a pensar que Bin Laden es una especie de leyenda urbana; pero yo tengo llena de paja la cabeza.

Martin: Pero es solo eso, un cuento pajero.

X: La historia la escribe quien la escribe, totalmente de acuerdo, y buena teoría, también.

Prosódica: Cosas que se ocurren cuando uno lee otros blogs, por ahí tengo otra versión de Judas, un día de estos la publico por acá.

Esteban: Siento mucho el desencanto, pero siempre es agradable tener tus comentarios.

Nancy: En un cuento pajero todo es posible.

Salú, a todos, pue.